El consejo de hoy:
La importancia de la hidratación. Dos horas antes del ejercicio es imprescindible hidratarse, especialmente en esta época en que comienzan a subir las temperaturas. Se debe beber alrededor de medio litro de agua antes de comenzar el ejercicio. En épocas de mucho calor es recomendable beber pequeños sorbos de líquido cada 20 minutos o media hora. Se puede optar por una bebida isotónica. Si el ejercicio es de hasta una hora de duración hace falta que repongas la pérdida de agua con sales minerales y si se supera ese tiempo es necesario aportar hidratos de carbono para mantener el nivel adecuado de azúcar en sangre. Existe una variedad de bebidas isotónicas y es bueno probarlas hasta dar con la que mejor se adapte a tu paladar y estómago. Hay que tener en cuenta que los primeros síntomas de deshidratación son sed, fatiga, pérdida de rendimiento, calambres musculares e incluso mareo. Si la temperatura es demasiada alta puede llevar al agotamiento, mareos, dolor de cabeza, náuseas, vómitos y debilidad generalizada, hasta poder llegar, incluso, al golpe de calor. En estos casos lo que hay que hacer es abandonar el ejercicio, descansar en un lugar fresco e hidratarse.
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